La Rifa del Tigre


Depresión Post-Sopranos
29 abril 2007, 3:38 pm
Filed under: De todo como en botica

Las series de TV en DVD se han convertido en parte fundamental de la vida de los individuos citadinos; antes la pregunta obligada era ‘¿Qué libro estás leyendo?’ o ‘¿Has ido a ver algo bueno al cine?’ Las cosas han cambiado y ahora para saber que tan en onda está alguien hay que indagar cuál serie se está chutando.

-¿Qué serie estás viendo güey?
Curb your Enthusiasm
-Aaaah… ¿y qué tal?
-Súper, pero la verdad, no es para cualquiera (lo que sea que esto signifique)
-¿Está en Blockbuster?
-No, no… si acaso en el Videódromo, a mi me trajeron las temporadas de Nueva York
-Es la de Larry David ¿no? ¿El productor de Seinfeld?
-Ese mero, creo que ahora Adal Ramones se lo va a fusilar
-Luego me la prestas ¿no?… cuando acabe de ver Twin Peaks de David Lynch.

Yo me declaro fanático de las series de HBO, mi favorita, lejos de cualquiera es The Sopranos, me parece lo mejor que se ha hecho para televisión en la historia, cuando termine voy a tener depresión clínica… Y el final se acerca. Segundo lugar: Six Feet Under, otra joya de Home Box Office. Admito que los formatos adictivos de Lost o 24 son buenos, pero tanta ‘irrealidad’ me sobrepasa.

Aclaro, sigo viendo Lost, cuando uno empieza ya no puede parar, estoy a la mitad de la tercera temporada y claro que quiero saber en que termina, por salud mental, pero el exceso de enredos me está cansando… tanto como que a Jack Bauer jamás le falle la cobertura del celular, factor fundamental para mi abandono de 24 o que en la cárcel de Prision Break los criminales más desalmados no digan groserías.

A Desperate Hosewives la tengo en el tintero, lo mismo que Nip Tuck, Entourage y Oz. Me faltan varias, tampoco es que me pase la vida viendo series, digo, hay que hacer un esfuerzo para darse el tiempo y también ver el fútbol… si no ¿en que clase de monstruo se convierte uno?

Eso sí, las series buenas pueden mermar o acabar incluso con tu vida social, ya que demandan tanto tiempo-hombre (o mujer, en su caso) que tus sábados familiares o de fiesta disminuirán de forma notable.

Medicina: Las series de TV pueden ser un buen remedio para el alcoholismo, pero fatales para el insomnio.

Ahora bien, no todo lo que brilla es gringo y ahora tengo en mi poder un par de joyas: Lo mejor de Ensalada de Locos y Los Polivoces. No cabe duda que el humor magistral de la televisión mexicana murió con la década de los setenta, una sola palabra: Sublimes. Si alguien consigue en DVD el original ¿Qué nos pasa? o de aquel No Empujen con Raúl Astor, nos arreglamos. Sobre todo para ver el final, final.

Millet



Feas y decentes…
27 abril 2007, 11:09 pm
Filed under: De todo como en botica

“¿Qué tal?… encantado?. Honestamente, a nadie le ‘encanta’ la idea de ser presentado, es antinatural la introducción, es una especie de imposición en las que parece estar implícito el hecho de que a partir de ahora, este sujeto estará presente en mi vida… no señor, prefiero que no me lo presenten. No vaya a ser.

Cuando el contexto es romántico, la cosa se pone todavía peor: “Güey, hace mucho que no tienes novia, te voy a presentar a mi prima Celia, es de Tlaxcala, es buenísima onda y no está tan fea, o sea, no es un bombón, pero no está taaaan mal? ¿Algo más comprometedor que una cita arreglada?… ¡Nada! Lo único seguro es que la impresión que tú causes con tu cara sea igual de lamentable que la de la gorda -y probablemente gorda- Celia cuando se vean las caras y formalicen su pasajero amor al presentarse.

Otro síntoma por el que las presentaciones son terribles es el ‘síndrome de la amnesia’: “Mira, te presento a…. mmm… íbamos juntos en la mmm…? Mente en blanco, una situación imposible de resolver más que con el mismo argumento de siempre “Ufff… es que ya sabes, siempre he sido malísimo para los nombres, pero de las caras me acuerdo perfecto?.

Los perros no se presentan, se huelen el culo y deciden si quieren aparearse o llevar una fraternal amistad por toda la vida, por eso siempre he confiando en los caninos, dejan todo a la espontaneidad y sobre todo, al instinto.

Claro que también están los atrevidos que suplican por una oportunidad “No seas malo… preséntame a alguien ¿no?? Los hay más precisos y atrevidos: “¿Me presentas a tu hermana?? o de plano el que no quiere saber nada “Por favor, en la fiesta, a mí me presentes, que vergüenza?.

Así que sin previo aviso ni introducción aquí quedamos a sus órdenes.

Y me despido con una de las más celebres frases que he escuchado y a la cual recurro con frecuencia: Por favor… “Feas y decentes… Ni me las presentes?.

Millet