La Rifa del Tigre


Miedo de a deveras

Hoy es Haloween; pero como bien dice la antigua sabiduría popular: ‘a mí me dan mucho más miedo los vivos que los muertos’ por lo que a continuación dejo a consideración de usted, amable lector, las cosas que me aterrorizan realmente y mucho más que el Conde Drácula, el chupacabras o la mismísima huesuda:

-Que la selección no clasifique al mundial.

-Que la leyenda sea cierta y el sistema de desagüe se colapse y la ciudad se inunde con aguas negras.

-Que descontinúen en McFlurry de Exóticas.

-Que tiemble y yo esté en el piso 15 por más moderna e hidráulica que sea la estructura del edificio.

-Que me muera sin ver a The Who.

-Que nuestro próximo presidente se llame Juan Camilo o Elba Esther.

-Que emerja el inmenso monstruo de las profundidades.

-Que descienda el Atlas.

-Que se extingan los burros y los osos polares.

-Que la gente siga yendo a los toros y a los gallos.

…Y más miedo… que insistan en que es un arte.

-Que hablar por celular cause cáncer, porque ahí sí…. ¡Ya me chingué!

-Que llegue el inevitable final de Los Simpsons.

-Que salga OTRA película de Star Wars

-Que el Euro se dispare. Por piedad, que aguante así hasta marzo y ya luego que haga lo que quiera.

Hoy también es cumpleaños de mi primo Pablo, una de mis personas favoritas en el mundo aunque, claro, chance él ni enterado esté. Felicidades, chavo.



Misterios sin resolver
16 octubre 2008, 12:01 am
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Se viene Haloween, día de muertos, fieles difuntos y aunque las tiendas ya están invadidas de objetos con motivos navideños (ptuajjjjjj), todavía falta pasar por esta pintorezca celebración llena de brujas, payasos infernales, gatos negros, calaveritas de azúcar y espantapájaros agusanados… aaaah, me gusta, me gusta la celebración mórbida.

Lo que es un hecho es que en nuestra rutinaria vida hay misterios que nunca los podrá resolver la medicina forense moderna y mucho menos la teología, aquí dejo algunos a su amable consideración y les suplico, amables lectores, que agreguen cuanto les parezca conveniente y si tienen la respuesta de alguno, se agradece la aclaración:

El caso del calcetín sin par
Ocurre en todas las casas del mundo… misteriosamente y sin razón alguna, una vez que un grupo de calcetines entra en la lavadora varios de ellos salen extraña y tristemente sin su par correspondiente. Afirman algunos que la pérdida se da desde el cesto de la ropa sucia e incluso antes, pero nadie ha podido comprobarlo jamás. Los impares solitarios acaban deambulando eternamente en algún closet o cajón olvidado.

La noche de los ‘topers’ vivientes
Ni siquiera los científicos más metódicos y organizados han logrado mantener un grupo de caprichosos tupperwares con sus tapas luego de usarlos… ¿Inexplicable? Al menos para los simples mortales lo ha sido. Los estudiosos afirman que una real posibilidad es que estos contenedores tengan vida propia ya que no hay forma de mantenerlos con orden en ningún tipo de anaquel. Quizás algún día controlen todos los hogares de  la tierra.

Ataque aéreo nocturno

Otra constante casera en todas latitudes: Un misterioso sonido invade, nos solo las habitaciones sino un circuito realmente cercano al oído de quien duerme en ellas. Dssssssssshhhssssssssssssss… muchas veces el que sufre este ataque se auto flagela golpeándose la cara al momento, pero en la inmensa mayoría de los casos el contraataque es ineficiente. No hay nada que sirva, no hay oración suficiente, solo queda la resignación.

El duende de la ducha
La ducha… uno de los más grandes placeres para los seres humanos es muchísimas veces saboteado por un duende que habita –también- en todas las casas… justo cuando el agua está más disfrutable y el usuario enjabonado, este engendro corta el suministro del agua caliente propinando un auténtico calambre a quien la disfrutaba.

Misterio de las llaves
Otro ente que habita dentro de las paredes de los multifamiliares, apartamentos, duplex y casas solas hurta cualquier tipo de llaves en los momentos más inoportunos y luego las deposita en lugares donde nosotros ju-ra-mos que no las habíamos dejado. Cierto, en ocasiones las llaves nunca aparecen y eso es porque los gnomos mandaron a hacer con ellas una estatua de Pedro Infante.



Lost & Found
8 octubre 2008, 11:38 pm
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Es verdad, mi ausencia fue larga y no fue nada más por el limitado acceso que tuve a un computador durante mis ratos libres sino a una absoluta y muy sensible falta de creatividad; no sé en qué diablos consiste pero es un hecho que las musas (y las ideas) abandonan de vez en cuando y no hay pa’ dónde hacerse pa’ recobrarlas.

Recuerdo: Alguna vez alguien me dijo que tenía o que estaba en un taller para ‘desatorar’ a los artistas… ¿es verdad o lo soñé? Porque yo lo ando necesitando feo, no por artista pero sí por atorado… Pasen el fon… ¡De inmediato!

Curioso, lo que me inspiró a volver a escribir de inmediato fue otra pérdida material, bueno, al menos pensé que lo había sido cuando voltee mi casa de cabeza y no podía encontrar mi nueva, flamante y bellísima cámara… Al final fue solo un sobresalto que se resolvió con una llamada… como casi todo en esta vida.

Los aparatos nos han convertido en sus esclavos y dependientes absolutos, he visto con estos ojos a gente sufriendo un auténtico ataque de nervios por haber perdido su celular… y sí, pudo haber sido cualquiera de ustedes, no se hagan.

No solo dependemos de ellos en cuestiones prácticas, sentimos una absoluta incomodidad al sentirnos alejados o despojados de eso que nos ‘mantiene conectados todo el tiempo’

El proceso por el que atraviesa alguien que perdió un artefacto de esta naturaleza es el siguiente:

1.- Micro infarto: Se te va el aire, te dan nauseas, recuerdas tooodo lo que tenías guardado en tu teléfono: Tus 412 contactos, las fotos que el ladrón va a descubrir, que eres sujeto de secuestro, que  van a hacer llamadas a Laos y Chipre y tú las vas a tener que pagar… Desesperación total, llanto en algunos casos.

2.-Negación: ‘Bueno, güey, al final era solo un celular, no me puede afectar así, consigo otro y punto’… en la mayoría de los casos esta frase viene seguida de más llanto y angustia.

3.- Obnubilación y necedad: ‘No, es que por aquí tiene que estar, no se pudo haber ido caminando… ¡No se pudo haber perdido!’.
Error: Sí se pudo haber perdido y sí, se perdió.

4.- Desconfianza:
‘Oye… ¿y si se lo clavó Eleasar?…. Me late que sí güey, ya ves que dijo que se le había perdido su teléfono el fin pasado… Pinche Eleasar, le voy a partir su madre’.

5.- Imprudencia: El que pierde algo no deja de pensar en ello aunque parezca que ya lo ha superado:

Entonces güey, Guardado avanzó con el balón, se quitó a uno, a otro…
¡¡No mames!! Ya sé quien se lo chingó… seguro fue Ana Lilia… ¡Pinche ratera de celulares!

6.- Reminiscencias nocturnas: Como pasa con las pérdidas humanas, el que ha sufrido el siniestro tiene sueños recurrentes con el objeto perdido:

‘Es que, güey, de verdad…. Lo podía ver, hasta tenía las mismas rolas cargadas y cuando me acercaba… puffff… desaparecía’

7.- Disfrute: Esos dos o tres días sin celular… ¡Ah qué ricos son!

PS. Un abrazo sincero a todos los que me tuvieron paciencia (uno más grande los que me la tienen todos los días)… prometo pelear de frente contra estas lagunas creativas y no abandonar nunca más a mi amada rifa que de verdad me mantiene a flote.