La Rifa del Tigre


Santitos

Sea yo quizás la persona más atea que conocerán en su vida, respetuosa de credo y culto eso sí; hay ciertos cultos de hecho que me parecen mucho más interesantes que las propias religiones, al final lo institucional nunca ha sido para mí… si tuviera que escoger por fuerza, mi fe sería entregada a Jesús Malverde, santo ilícito de los forajidos y outlaws en esta parte del mundo.

Sin embargo, es mi deber informarles, en este caso, de una nota por demás religiosa:

Aún a sabiendas de que ya hay demasiado Santo (…de los músicos, de los camioneros, de los albañiles, de las prostitutas…) se ha decidido fundar en el Bajío oriente de la República Mexicana la ‘Legión de los Santitos Alternativos’ a los que nunca se les ha hecho justicia, pero son de los más socorridos. Aquí una rápida visión de algunos de sus integrantes:

San Gasof: Santo al que se le reza cuando está a punto de acabarse la gasolina y te encuentras en el tráfico o en un trayecto largo de carretera.

San Eitiem: Aquel al que te encomiendas frente al cajero automático  y antes de introducir tu tarjeta cuando esperas que ya haya sido depositada tu quincena

San Quinqüe: Deben elevarse siete plegarias por ahí del día 10 para que el tiempo transcurra más rápido y llegue el ansiado día de pago.

San Maese: Los devotos cuentan que si depositas toda tu fe en que no llegue el maestro de la última clase del viernes, este santito te lo cumple.

San Consul: Encomendarse a este santito mientras se está en la línea fronteriza o aterrizando en el gabacho para ser bien tratado por migración (si se invoca con fuerza su poder puede llegar hasta Aduanas)

San Crudelio: Evita la  resaca. Importante: La oración hay que elevarla antes de comenzar una noche de copa excesiva, hacerlo después del abuso del alcohol, no evitará los terribles síntomas mañaneros.

Y sin duda el más popular…

San Cuauh: Socorrido santito al que se le encomienda a cada rato el milagrito de ganarle a los gringos. Observación: esta deidad resiente el paso del tiempo y está a punto de colgar los hábitos… Y entonces ¿quién podrá ayudarnos?

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